1.2
ELEMENTOS DE LA COMUNICACIÓN DIDÁCTICA
La
comunicación didáctica es una comunicación sistémica con una finalidad
perfectiva de educar a través de procesos de enseñanza-aprendizaje. Los
componentes de esta educación son profesores, alumnos, padres, administrativos,
supervisores, expertos en educación y administradores de sistema, para
conseguir un desarrollo íntegro de los alumnos
Tiene lugar
tanto en el desempeño de actividades, la relación del profesor con otros
docentes, como en el intercambio que se genera con los alumnos, los alumnos
entre sí, del profesor con el equipo directivo, y de la
familia/escuela/entorno.
Los diferentes elementos que componen la
comunicación son los siguientes:
· El mensaje. Formado por las diferentes ideas o informaciones,
que se trasmiten mediante códigos, claves, imágenes, etc., cuyo significado
interpretará el receptor.
· El emisor y el receptor. El emisor es
el sujeto que comunica en primer lugar o toma la iniciativa de ese acto de
comunicación, mientras que el receptor es el que recibe el mensaje.
· El código. Es el conjunto de claves, imágenes, lenguaje,
etc., que sirven para trasmitir el mensaje. Debe de ser compartido por emisor y
receptor.
· El canal. Es el medio a través del cual se emite el
mensaje. Habitualmente se utiliza el oral-auditivo y el gráfico-visual
complementándose.
· El contexto. Se refiere a la situación concreta donde se
desarrolla la comunicación. De él dependerá en gran parte la forma de ejercer
los roles por parte de emisor y receptor...
· Los ruidos. Son todas las alteraciones de origen físico que
se producen durante la trasmisión del mensaje.
· Los filtros. Son las barreras mentales, que surgen de los
valores, experiencias, conocimientos, expectativas, prejuicios, etc. de emisor
y receptor.
· El feedback o la retroalimentación. Es la
información que devuelve el receptor al emisor sobre su propia comunicación,
tanto en lo que se refiere a su contenido como a la interpretación del mismo o
sus consecuencias en el comportamiento de los interlocutores.
“La retroalimentación
o feedback es lo que hacemos cuando damos nuestra opinión o evaluación del
comportamiento o rendimiento de alguien. Es cualquier comunicación que facilita
información a otra persona acerca de nuestra percepción de los mismos y de cómo
incide en nosotros su conducta.” Zeus y Skiffington (2000).
Los autores e investigadores más ilustres que han abordado el tema
del feedback añaden que, quienes destacan por sus logros siempre buscan
feedback o formas de analizar sus éxitos. Incluso un feedback negativo es
preferible a la ausencia de feedback. El individuo no tarda en perder su
motivación y entusiasmo si cree que nadie se preocupa de su rendimiento. El
feedback es una forma de reconocimiento que motiva a la gente.
El buen feedback presta su máxima atención a los objetivos y está
orientado hacia el futuro.
El feedback tiene una clase
de beneficios que podemos resumir a continuación en los siguientes puntos:
1. Despierta un sentimiento de pertenencia en
los individuos.
2. Actúa fortaleciendo la probabilidad de que se
perpetúe el comportamiento deseado, sobre todo si se practica
intermitentemente. Si el feedback es negativo puede inducir al individuo a luchar con más
fuerza para mejorar y desarrollar su rendimiento.
3. Potencia los puntos fuertes del individuo y
sus contribuciones a la organización.
4. Crea una relación entre el directivo y el
empleado generando confianza y una comunicación de doble sentido entre emisor y
receptor.
5. Genera autoestima, confianza y seguridad.
6. Ayuda al colaborador a desaprender hábitos
improductivos o ineficaces.
El feedback no siempre tiene reacciones positivas o esperadas, y
es por ello que debemos estar preparados para actuar en consecuencia antes las
diferentes reacciones posibles.
A continuación observaremos en la tabla expuesta una serie de
recomendaciones elaboradas por expertos en la materia para abordar las
diferentes reacciones al feedback que pueden darse: